martes, 27 de marzo de 2018

Consciente Creación


La Conciencia en la Construcción

Dice el Maestro Tibetano en el capítulo XV de Iniciación Humana y Solar:

Revelación de la Palabra
 Palabras Solares 
 

La base de todos los fenómenos manifestados es el sonido enunciado, o la palabra pronunciada con poder, es decir, con el pleno propósito de la voluntad tras de ella. Aquí radica, como se sabe, el valor de la meditación, que produce eventualmente ese propósito interno y recogimiento dinámico, o sea interna ideación, que debe preceder infaliblemente a la pronunciación de cualquier sonido creador.”

Tal y como hablamos en el último artículo, los Devas son los constructores de la Creación. Pero cabe aquí, en relación con la cita anterior, hacer también un énfasis especial en aquella frase que nos afirma que “el hombre piensa y el Deva construye”. El Sonido, en forma de palabra o de pensamiento produce su efecto en los éteres. Aquellos Devas de evolución similar a la vibración del sonido emitido responderán llevando a cabo una u otra construcción, en función del propósito que haya detrás de la emisión de la Palabra.
Todo cuanto existe en la manifestación externa tiene su origen en un Sonido Creador que, precedido del Silencio por una parte y procediendo de una entidad mental y con propósito definido por la otra, mueve a los Devas a materializar dicho propósito. De ahí la importancia y valor de la meditación, tal y como nos dice el Maestro en la palabras anteriores. Meditar es construir, “crear un nuevo mundo”, hasta donde seamos capaces de dirigir la voluntad y el firme propósito. Tengamos en cuenta en estos días que se acercan de lunas llenas de gran importancia.

Sin embargo..., ¿Somos conscientes de nuestra responsabilidad creadora? Todo acto, palabra, pensamiento..., es creador! Pero no toda construcción es consciente, ni por parte de nosotros, como seres humanos, ni por parte de ciertas entidades elementales de evolución inferior.

Si seguimos leyendo unas líneas más abajo, encontramos las siguientes palabras que nos pueden resultar muy clarificadoras:

a. Los devas del sendero evolutivo, los grandes constructores del sistema solar y los que están subordinados a ellos, que han pasado la etapa humana, responden al sonido de la Palabra, y con comprensión colaboran conscientemente con quien la exhaló, y así llevan a cabo el trabajo.
b. Los devas del arco involutivo, los constructores menores, que no han pasado por la etapa humana, también responden al sonido, pero inconscientemente o por la fuerza; por el poder de las vibraciones iniciadas construyen con su propia sustancia las formas requeridas.”

Toda creación puede ser consciente o inconsciente, según el nivel de consciencia de quien emita el sonido creador y, como consecuencia, de las entidades dévicas o elementales que se sientan atraídas por su mántram.

Se desprende de todo lo dicho anteriormente que está en nuestras manos tomar las riendas de nuestra construcción, como arquitectos conscientes y responsables en la construcción grupal de nuestro entorno, de nuestra sociedad y de un nuevo mundo. Debemos “despertar” y ayudar a despertar a aquellas otras consciencias que aún no han abierto los ojos. Solo entonces el trabajo con los devas, este Reino tan olvidado, será colaborativo y descubriremos, quizás, el trabajo común que nos prepara el Maestro.

martes, 6 de marzo de 2018

Los pequeños escultores de la creación

LOS ELEMENTALES CONSTRUCTORES

Desde la más remota antigüedad, el ser humano ha creído en la existencia de unas fuerzas ocultas de la Naturaleza, a las cuales ha llamado "Gnomos, Ondinas o Hadas". 

Su existencia es conocida desde los tiempos más lejanos, pero nunca hasta ahora su conocimiento ha llegado a ser realmente científico. Se trata de los Elementales Constructores de la Naturaleza. 
Veamos pues: ¿Quiénes son estas entidades dévicas? Son simplemente energía y constituyen cada uno de los elementos básicos de la Naturaleza con los que todo es creado. Ellos son quienes llevan a la manifestación física cualquier idea surgida en la mente de un Creador. Construyen todas y cada una de las formas existentes en la Naturaleza. De hecho, nada existiría si no fuera por su intervención. Son, los pequeños Escultores de la Creación.

Según el elemento al que pertenezcan les damos el nombre de Gnomos o Espíritus de la Tierra; Ondinas o Espíritus del agua; Salamandras o Espíritus del fuego, y Silfos o Sílfides o Espíritus del aire. Cada uno de ellos tiene su particular función en el desarrollo de la Naturaleza.
Los Gnomos son aquellos Elementales encargados del crecimiento de las plantas y del lento desarrollo de las piedras, dentro de las cuales viven muy a menudo (no debemos olvidar que ellos son energía etérica y que, por lo tanto, son difíciles de observar si no se es clarividente). Los Gnomos trabajan muy estrechamente con el Reino Mineral, ya que ellos mismos constituyen parte de este Reino. Se nos dice que son unos grandes imitadores del hombre; de ahí que los veamos representados en los cuentos de los niños como seres humanos diminutos. 

Cada grupo de Elementales tiene su tarea asignada, no obstante, debemos aclarar que siempre trabajan en colaboración unos con los otros; tanto con los que forman su propio elemento como con los del otro. Y es que la obra de la Creación es un trabajo conjunto que implica a múltiples entidades (que trabajando de forma más o menos consciente) pertenecen a distinta evolución como podremos ir investigando en otros artículos si así va surgiendo la inspiración.

Los Silfos o Sílfides del aire forman este elemento y cambian constantemente de forma en el Éter que ellos mismos constituyen. Colaboran con el Reino Vegetal coloreando las flores y sazonando los frutos. Son los Devas constructores de mayor elevación entre los elementales, de los que se nos dice que son confundidos con el azul del cielo, por ser este su color predominante.
Existe una estrecha relación entre los Silfos y un grupo particular de Ondinas, a las que llamamos Hadas. Las Ondinas habitan en las profundidades de los océanos, en los lagos, o en los ríos en donde el agua corre en abundancia. Las Hadas, a las que nos referíamos hace un momento, son las encargadas de confeccionar las flores que los Silfos pintarán con un agradable color. Son también, aquella especie evolucionada de Ondinas que da perfume a las flores y sabor a los frutos.

Finalmente, llegamos  a las Salamandras del fuego. Forman parte de este elemento y siempre se las puede observar alrededor de un Agni o Señor de las Salamandras, quien dirige a todo el grupo. Porque es necesario saber que cada grupo de Elementales tiene un Deva de evolución superior que dirige su trabajo en todo momento. Los Elementales constructores son fuerzas ciegas que necesitan y deben ser dirigidas en su trabajo de construcción.

Toda Creación es obra, no únicamente de los Devas dirigentes y sus fieles Elementales constructores, sino también del propio Ser Humano (exceptuando la propia Naturaleza). Una conocida máxima esotérica nos dice que "El Hombre piensa y el Deva construye"; de ahí la importancia de cada uno de nuestros estados de consciencia, ya que nada queda sin respuesta en los mundos internos. Cualquier estado de consciencia emite una vibración (un mántram) al que responden los devas de su misma evolución e, inmediatamente, dan forma  a aquel pensamiento, acto o deseo. La civilización y la cultura de un pueblo es una obra humano-dévica, pero aún no somos conscientes de hasta qué punto somos responsables de todo lo creado. Cada pensamiento, cada deseo, cada palabra, obtiene una respuesta dévica. Hombres y devas son los creadores de todo lo existente en la vida del ser humano. Pero es el hombre quien, como fuerza pensante, emite el mántram invocador al que responderán los devas con su consecuente construcción.

Así pues, dependerá de todos y cada uno de nosotros el mundo que se esté creando. Hablamos de Fraternidad y de un Nuevo Orden Mundial, pero si no lo vivimos en nuestro Ser Interno y por lo tanto lo manifestamos en cada una de nuestras acciones, pensamientos y deseos, difícilmente llegará el día en que podamos restablecer la armonía en nuestro mundo. La tarea no es fácil, requiere disciplina y nos conduce directamente al correcto pensamiento, al olvido de nosotros mismos, como antesalas necesarias para un eficaz y verdadero Servicio. Únicamente si amamos más las necesidades de nuestros hermanos que las nuestras podremos ayudar en la construcción de un Nuevo Mundo. Porque de nada nos serviría hablar de los Devas y sus Elementales constructores si no fuera para comprender el papel que ejercemos en esta construcción y cuál es nuestra responsabilidad. Nunca habrá un mundo en paz si en nosotros no hay paz; y nunca la habrá si no dejamos de pensar en lo que queremos para nosotros y empezamos a pensar en... ¿Qué puedo hacer para los demás? Si éste es nuestro sentir más profundo, estaremos ayudando en la construcción de una nueva sociedad que dará lugar a un mundo de fraternidad y de Servicio. Que así sea.

















viernes, 28 de julio de 2017

El hombre avanza en la medida que sirve

"El hombre avanza en la medida que sirve". Estas palabras del Maestro Tibetano adquieren un significado especial en estos tiempos de crisis y convulsiones que estamos viviendo.

Todo momento de crisis requiere de una respuesta, pero para que esta respuesta sea la adecuada, es necesario tener la conciencia centrada en los niveles superiores. Si nuestra respuesta es personal, no vamos a infundir Luz, sino únicamente confusión, porque nuestro actuar estará teñido a menudo del mundo astral, fuente innumerable de ilusiones.

Conciencia, Alma, Servicio... Palabras mayores a las que quizá no prestamos suficiente profundo interés. Es necesario un sincero acercamiento, que nazca desde las profundidades de nuestra Alma, para poder llevar a cabo el Servicio. ¿Estamos preparados para vernos tal y como Somos? ¿Estamos preparados para conocer nuestras más ocultas interioridades espirituales?

Conciencia, Alma, Servicio, Voluntad y Determinación. .. Ahí está la clave.

Porque, tal y como nos dice Marta en la respuesta al anterior artículo: "Cuando estamos predispuestos  para el Servicio y sabemos lo que implica el compromiso con la propia Alma y con el Maestro, no nos preguntaremos que  servicio debemos realizar...". Saldrá espontáneamente como expresión libre y esencial de la propia Alma.

Gracias Marta por inspirar este pequeño artículo.

Neus




miércoles, 12 de julio de 2017

12 caminos, 12 senderos,12 puertas..., hacia el Servicio!

El camino que rige la evolución es el Servicio. Quizás, uno de los 12 caminos que se presentan ante nuestros ojos a partir de cierto nivel evolutivo; quizás la puerta que se abre con la llave del Corazón, teñida por el color de Rayo que nos pertenece como Almas...

El camino que nos pertenece como hijos del Ángel Solar, quien hizo el inmenso sacrificio de engendrarnos como Almas y a partir de aquí estar atento a nuestro "despertar" a través de un largo período de tiempo, hasta que podamos hacernos cargo de su trabajo, convertidos ya en el Padre (Ángel Solar) de donde procedemos...,  este camino que nos pertenece, debemos andarlo conscientemente en el día a día y es el Servicio: ¡ Despertar Conciencias!

¿Cómo podemos, entonces, concretar el Servicio que debemos realizar? ¿Cómo descubrir nuestro campo de Servicio?

Servimos al Maestro, en nombre del grupo, a todos aquellos que se encuentran justo en un peldaño por debajo nuestro. Servimos a quien, con una pequeña ayuda nuestra, puede ascender por sus propios pies, en la escala evolutiva. Porque el camino debe andarlo cada uno... "Caminante no hay camino", como decía el poeta... 

En el mismo acto de Servicio descubriremos cuál es nuestro campo de trabajo, ya que sólo desde la acción nacida del Alma podemos descubrir dónde actuar.

Que así sea...

Neus






martes, 27 de junio de 2017

12 caminos, 12 senderos, 12 puertas... Perfección! (II)

Desde una perspectiva muy simbólica, el número 12 concentra un profundo significado. Tal y como veíamos en el anterior artículo, podemos acercarnos a su interpretación desde distintos puntos de vista..., tantos como los lados nos presenta el dodecaedro y aún muchos más.

Vamos a centrarnos hoy, en la relación entre el número 12 y la esfera.
Si entendemos el número 12 como la perfección (o síntesis humano/ angélica), su relación con la esfera queda establecida de forma directa. La esfera es: el fin sin principio y el principio sin fin. Podriamos llegar a pensar que en ella el tiempo desaparece, porque en ella la materia ha sido sublimada y, con ella, el tiempo.

Toda esfera está constituida por 12 sectores de 30 grados cada uno. Al mismo tiempo, estos 12 sectores son los 12 triángulos (formados por tres lados que, representados por el número 10, en ellos mismos cuando son perfectos se nos muestra la perfección humana).

Cada uno de estos triángulos apunta hacia el centro de síntesis de la esfera. Cada triángulo,  pues, está llamando a realizar una síntesis menor en la conciencia, para así poder unificar y superar la dualidad específica que representa cada uno de los 12 sectores de la esfera. La superación de la dualidad no es mera unión de los pares de opuestos, sinó sintesis. De la síntesis de cada uno de los pares de opuestos surgirá algo nuevo. Una nueva piedra preciosa en el corazón del ser humano; un nuevo pétalo que se abre en el corazón humano y una nueva capacidad de comprensión y compasión.

En cada uno de los 12 sectores abrimos nuestro corazón y vamos comprendiendo que la clave de la evolución es el Servicio, porque,  tal y como nos dice el Maestro "El Discípulo avanza en la medida que sirve".

viernes, 2 de junio de 2017

Investigando sobre simbología: 12 caminos, 12 senderos, 12 puertas… Perfección!


Acercarnos a la simbología de los números es un ejercicio que, aunque nos pueda parecer muy abstracto, también puede convertirse en la puerta de entrada de todo un descubrimiento interno.

En este caso, vamos a investigar sobre el número 12 y todo aquello que nos sugiere, relacionándolo con los conocimientos que el Maestro DK nos ha aportado y aquello que nuestra intuición nos permita descubrir.

En primer lugar, podemos relacionar el número 12 con la suma de distintas figuras geométricas. Fijémonos que de la suma de 5+3+4 tenemos el 12, y de ahí, podemos establecer el sendero evolutivo, el camino de Retorno hacia la Unidad Primigenia de donde venimos.
(No olvidemos en ningún momento que la Creación es geométrica o que, como decía Galileo, el Universo está escrito en lenguaje matemático.)

Vamos a ver:

  1. Estrella de cinco puntas… Número 5 … Espíritu o Mónada… Cruz Cardinal (4 brazos)...Perfección divino-angélica/Andrógeno.
    Espíritu o Mónada representando la figura del Maestro, miembro de Shamballa. Él, ya no es ni Ángel ni Humano; sino Andrógeno. Podríamos pensar que en Él se han fusionado las dos líneas evolutivas que de forma paralela se han ido desarrollando a lo largo del Camino de Retorno o Sendero. En otras palabras: se han reencontrado, fusionado y, de esta fusión, surge una entidad nueva a la que llamamos Ser Andrógeno. Nace pues, también, un nuevo Reino de la Naturaleza.
    Cabe prestar atención que, no únicamente estamos hablando del número 5, como estrella de cinco puntas, sino también del número 12, ya que “lo superior siempre incluye lo inferior”, hecho que nos lleva a sumar toda la línea evolutiva ascendente, alcanzando así el 12!
  2. Triángulo…. Número 3 ...Alma….Cruz Fija (4 brazos)...Perfección de la Matèria/Domina el Alma
    Alma humana que ya ha tomado posesión de la materia o Personalidad con sus 3 cuerpos físico, astral y mental. Representa en un primer momento a la figura del Discípulo, el Hércules de la Conciencia. La Materia, en estos momentos, ha sido sometida a la Voluntad del Alma. Es aquí donde podemos hablar de la entrada en el 5º Reino o Reino de las Almas. Hablamos, por lo tanto, de la Jerarquía.
    De igual modo que hemos hecho con el número 5, también aquí debemos remarcar que no únicamente estamos en el número 3, sino también en el 7, porque como decíamos, “lo superior incluye lo inferior”. Así pues, del 4 y el 3, llegamos al 7. El 7 se nos presenta, pues, como el número de la perfección humana, porque desde el momento en que entramos en el Reino de las Almas, desde el momento en que nos consagramos al Servicio, la materia ya no ejerce control.
  3. Cuadrado…. Número 4 ...Materia o Personalidad...Cruz Mutable...Evolución en la Materia
    La Materia representada por el cuaternario y su cuádruple expresión (físico, etérico, astral y mental), ejerciendo su poder.

¿Qué significa entonces el número 12?

En él podemos encontrar la esfera, la figura perfecta sin principio ni fin en donde encontramos escenificada (astrológicamente) toda la rueda evolutiva del Hércules de la conciencia al que ya hemos mencionado. Esta misma esfera representa la Creación (la matriz en donde tiene lugar la Creación y, por lo tanto, todo el ciclo evolutivo).
El 12, pues, se nos presenta como la perfección, desde nuestro humilde punto de vista, la Síntesis (aunque ya manifestada), la Unidad Primigenia de donde venimos desde el Principio de los Tiempos, aunque sin experiencia alguna. Y yendo aún un poco más allá… ¿Cómo podríamos representar a esta misma Unidad inmanifestada? Quizás como el punto (1)…, aunque el hecho mismo que no se manifieste ya sobrepasa cualquier intento de representación.


* Soy consciente que el tema es muy abstracto, y sólo es el principio de lo que investigando podemos descubrir. Sea como sea, que esta investigación sirva para abrir la intuición, despertar conciencias y descubrir así, el lugar en donde nos encontramos y el camino a recorrer.